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Terra
La Coctelera

Categoría: Mester de Bloguería

Reviento



Escalé la Montaña de los Siete Picos, más allá de los Siete Valles de Lágrimas, en pos de las Siete Torres de Siete Kilómetros donde moran los Siete Sabios... y me estampé contra el techo del cielo, rompiéndome dos dientes. Las Siete Torres se dibujaron en el horizonte pero enseguida se desdibujaron y quienes quiera que fuesen los responsables, recogieron los Siete Lápices de Siete Colores y el estuche de acuarelas y se largaron dejándome con un palmo de narices, saltando de rabia hasta que me estampé contra el suelo del cielo y me quedé ahí, atorado, pataleando absurdamente en el aire y con la cabeza rodeada de maricas con túnica, alas plumosas y arpas. Dios se reía de mí desde su asiento. Acabé de atravesar el suelo, subí, me limpié el vapor de agua de la ropa, y le hice a la divinidad un modesto calvo. Él me lanzó azufre. Yo me peé violentamente, resquebrajando la cúpula celestial, cuyos cascotes golpearon la ensortijada cabellera del Señor. Me afeó mucho mi conducta.

Pero hoy, tranquilo, padeciendo cierto malestar general y preocupado por el ciertamente fuerte malestar de mi mujer antes de irse al trabajo esta mañana, me he puesto a leer y a dormir, no simultánea sino sucesivamente. Y reviento.

· No quiero sentarme a escribir sin señalar que me adhiero a este escrito de Javier Armentia, palabra por palabra.

Hay que tener en cuenta que los satélites siguen girando alrededor de la tierra aunque yo tenga hambre de grasiento Kebab y no haya escrito en el blog durante algunos largos días. Por cierto, que la única forma de comerme un kebab a gusto es decirle a quien lo ha de preparar:

- Échale doble de carne, y una cantidad tal de salsa que no sólo haga que se deshaga la masa... necesito que llegue al punto en el que tú estimes que nadie puede comerse tamaña barbaridad por una sencilla cuestión de arcadas. Entonces estará a mi gusto. Cóbrame cuanto quieras, pero haz esto por mí. Dios te bendiga.

No obstante, y sin que mi manera de sitiar mi salud por todos los flancos sea para ello óbice, casi todos los viandantes deberían fenecer en el retrete entre heces que defeque Peret. Los conductores de coches también. Porque los conductores de coches son una extraña especie de homínidos que tienen claxon y andan mediante pedales en lugar de pies. Creo, en consecuencia, que la naturaleza es hermosa. A pesar de mi poco gusto por la vida campestre, siento a veces que sería un mal menor, y por tanto un placer, dejar de pisar asfalto y comenzar a pisar sólo tierra y hierba, oler flores, cazar osos, violar cigüeñas y perseguir gamusinos. Lo grande me impresiona, no lo puedo evitar. Será que soy bajito. En la imagen podéis contemplar un lugar en el que estuve en sueños.

Y además, soy un hombre enamorado. Tirando a mala persona, de culo inquieto, nada listo pero sí algo inteligente. Aunque siempre lo dudo durante unos segundos después de decirlo o escribirlo. Me molesta que se comente al respecto de mi inteligencia o estupidez. Me gusta hacerlo a mí, pero no que lo hagan los demás.

Pues cierto es que hay mierdas en la vida, tan hediondas como truños del ojo del culo de Dios omnipotente. Me gusta creer en Dios de vez en cuando. Y me gustaría charlar con él sobre la necesidad de masacrar a más del 90% de la humanidad, sin mancharme las manos mas que lo que me apeteciese en cada momento, pues él podría colaborar con una actuación semejante a la de Sodoma y Gomera. Creo que lo que realmente ocurre es que no deseo matarlos, sino que mueran. Que desaparezcan, asépticamente. Un virus selectivo estaría bien. En Callosa de Segura, cerca de Orihuela (Alicante, Pais Valenciano, País Catalán, España, Europa, Eurasia, Huelva) hay un notario que me resulta muy simpático, es cliente de mi empresa y tiene una perrita preciosa y muy cariñosa. Creo que a él le salvaría.

Así que las Siete Montañas se me escurrieron bajo los pies. Caí al vacío, aplastando a Tres de los Siete Sabios al Atorrizar en las Siete Torres.

Resentimiento: dícese del poso sucio y amarillento con textura de blandi blú que dejan un sentimiento cuando crece demasiadas veces.

Los imbéciles como yo también se cansan de que se les recuerde lo que son. Gustamos olvidarlo el máximo de tiempo posible, para vivir felices.


P.D.:


Chápase aqueste Bloj

Temporalmente. Besos.

Los pocos que no merecen morir (III)

(Elogios de quien me viene en gana)


Capítulo III: Engelson el Grande


Suculencia. Cuando veo en mi Coctelera particular que ha escrito algo nuevo, comienzo a salivar. Ha llegado por fin el plato fuerte, me digo. Y me dispongo, relajado, bajando las luces y arrellanándome en el sillón, pertrechado incluso de palomitas, ñam ñam, a sentarme para sentirme de nuevo admirado por su infinita modestia; aliviado, pues es él quien cuida del mundo en crisis; emocionado por su inconmensurable sensibilidad. Infónica e infinitamente agradecido por la insigne labor humanitaria y social que lleva adelante. Embargado por el Maestro de Maestros.



Los que me despiertan Hoy



De Nius

· Mi amado Google se a-co-jo-na. Ya sé que no les voy a provocar, pero a mí me descarga.

· Bonito es saberlo.

· Normal. Ya hay más Erasmus chinos que franceses, ¿no?.

· Vamos a ver. Si "la única relación sexual válida es la que se produce en el seno del matrimonio con la intención de procrear"... eso significa... mmm... sí... significa que las que se producen por placer y/o fuera del matrimonio no son válidas, o sea que no cuentan, o sea que ¡la encíclica promueve el amor libre y el sexo desenfrenado y discrecional! Ya sabía yo que el conservadurismo del tipo éste, Ratzinger, era una tapadera. Jeje, picaruelo.

· Podían probar a darse hostias los unos a los otros, mientras yo canto "Dona Nobis Pacem" de Manuel Tenorio. A puñetazo limpio careto a careto, abriendo mejilla tras mejilla, y las otras mejillas tras las otras mejillas... una hecatombe de mejillas abiertas e iglesias ensangrentadas.

· La pega, Mariano, es que no lo ha sido nunca, lo de una sola, vamos. Ni falta. Y que no lo sea por muchos años. Y eso concediendo que la contrahecha palabreja "Nación" tenga algún fuste.

· Je... Juan Antonio Presidente!

· Me pido una para mi cumple.

De Bloses

· Lean, lean, la historia de Buba a la de I y a la de II

· Y una conversación.

· Por no hablar de algún que otro apunte interesante.

· También merece la pena lo último de Calipo.

A las mujeres les gustan los hombres desesperados; si no los encuentran, los hacen.

Leon Daudi


Y todo ello mientras yo me envejezco en los pantalones.


Los pocos que no merecen morir (II)

(Elogios de quien me viene en gana)


Capítulo II: El Elogio de Maërandor


Una de las personas más lúcidas e inteligentes que he conocido. Y además mi mejor amigo. Tiene cosas mejores que hacer; de manera que no se prodiga en exceso: lo justo para no tener desperdicio, desde que empezó a escribir un blog, llenándome de felicidad al hacer suyo el nombre del elfo maldito que interpreta en nuestro juego de rol.

Y su blog es muy Él. Y ello implica calidad. Sabe narrar, despotricar, agobiarse, quejarse, reflexionar y hacer reflexionar... transmitiendo la misma sensación de hiriente lucidez. Siempre ha sido así. La palabra es "sabio".

No conozco a nadie genéticamente no execrable, ni que no merezca una horrible muerte por numerosos motivos, que no se sienta honrado si Maërandor le brinda aprecio o respeto. Porque honra con su respeto y con su cariño, de manera que lo conveniente es que me envidiéis, pues al menos sé que el cariño lo tengo, por muy poco emotivo que sea, y eso, como digo, ya honra. Además, es mi maestro Zen, aunque no vaya a acabar haciéndose monje.


Los pocos que no merecen morir (I)

(Elogios de quien me viene en gana)


Capítulo I: Dunkelheit


Este jovenzuelo de afiladas y viriles patillas es un verdadero maestro del nuevo género literario postense. Fragmentario, macarra y lúcido hasta para ser enfermizo. Siempre escribe denso y cargado. Incluso cuando se pasa el día tecleando enfermizamente.

Suelo tener la sensación de que casi todo lo que escribe estuviese meditado antes de ocurrirle; como si los acontecimientos tan sólo extrajesen de su interior palabras tan afiliadas y cargadas de testosterona como sus patillas.

Vuela muy alto y cava muy hondo. Además, posee una deliciosa ansia genocida basada, como su odio, en un profundo amor.

Y comenzó porque la odiaba, porque no podía amarla más. Bendita sea.


Cocteleras, Noticias, Estúpidas y Salvos



Ya veremos si La Coctelera sigue a mejor. Por los e-mails a los que me ha respondido el buen Ricardo Barrera, parece que la van a dejar chula. Y como te he dicho, Amigo Pepito de Renania, mis "Rumiadas Periodísticas" no son más que una invitación a leer las noticias del día conmigo. Ni más, ni menos.

[...]

- Me hace gracia pensar que igual el tipo éste murió hace tiempo en Afganistán. Pero como no hay cadáver, puede seguir mandando mensajes durante muuuuucho tiempo.

- Pues yo, si hubiese una guerra mundial entre partidarios del líder Google y guerreros por la libertad, me quedaba en el lado del imperio buscador.

- Normal, tenía que ser un foco de infecciones y enfermedades en pleno palacio presidencial. Y además un follón disciplinario: el ministro con sus asesores todo el día con la danza de la lluvia, cazando operarios con cerbatanas y desvirgando secretarias ritualmente. Ya era hora.

- Aaaayyyyy!!! ¡¡¡Pa comérselos a los dos!!!

- Ésta juventud... cuantas hostias le hacen falta.

[...]

Y misógino que está uno. He recordado a una tipa.

La conocí y pensé "uy, mal rollo". Le concedí el beneficio de la duda, excepcionalmente, pues lo normal es, para mí, conceder ante la duda el perjuicio (que no prejuicio). Decides ser bueno por si acaso, por si tu impecable estadística de primeros juicios falla alguna vez y esa vez resulta ser ésta. En fin... parece que tras sus estúpidas y vacías palabras hay algo. Sí... eso ha parecido sutil... ay, no. Pero aquello otro parece como que puede significar... ah, no. Jo. Parece inteligente, profunda, madura.... pero no, o ¿sí?, porque eso de más allá, aquello que ha dicho, el silencio por aquí, el gesto por allá... que no, coño, que no.

Pero resultó ser una simple pazguata más. Su saber estar era quietud, ausencia de impulsos. Su madurez, miedo a disfrutar, falta de chispa. Todas sus prudencias eran tabúes y miedos. No escogía quedarse quieta viendo pasar ante sí la vida y a los hombres que quería: era demasiado estúpida, parada, cobarde, para tratar de agarrar lo que quería. Tampoco era sutil, sólo retorcida. Ni lúcida, pues todo lo que llevaba puesto era prestado y no había sabido digerirlo. Pobrecita, tampoco era culpa suya.

La he conocido un montón de veces.

[...]

Tengo guardados varios escritajos en los que vengo elogiando a aquellos habitantes cocteleros que me viene en gana elogiar. Y me voy a marcar una serie de esputos peloteros llamada "Los pocos que no merecen morir".


Pesoe & Art deBló



Trataré de ser escueto.

Fui uno de esos muchos miles de votantes de castigo. Voté contra el Partido Popular, depositando mi voto por el Partido Socialista con un sabor agridulce: con la sensación de que me habían obligado a votar por un mal menor. Lo hice desde la visceralidad, porque desearía ver entre rejas y penando a algunos altos cargos del PP, por lo que ocurrió durante algunas de las crisis, aunque les valoro mucho el valor de hacer política contra muchos en algunas ocasiones durante su primera legislatura, y durante el primer año y pico de la segunda. Así que voté en su contra. Y fui de los que dieron saltos de alegría en el sofá al ver el resultado de las elecciones. En ese momento pensé "disfruta ahora, que ya te ciscarás en las urnas"; no pensé que fuese a gustarme tanto lo que iba a pasar en adelante.

Estos crispados días, veo como una ingente cantidad de estúpidos, acartonados, sinvergüenzas, meapilas, hijosdeputa y bastardos - por los que siento profundos desprecios - se enfadan mucho con ZP. Y van consiguiendo que, poco a poco, me caiga cada vez mejor. Veo una campaña de acoso y derribo que se manifiesta con igual virulencia siempre; independientemente de que esté apoyada en errores, aciertos, desmanes o incoherencias del gobierno ZP. Y toda esa indiferencia hacia la realidad, hace que me sienta menos culpable de escorarme cada vez más hacia el partidismo, sin ser militante, seguidor ni simpatizante de partido alguno. De nunca.

Hoy por hoy me alegro de los matrimonios entre homosexuales, de que la Religión no compute, de los asuntos adelantados en inmigración y discapacitados, de que haya más canales de televisión, por mucho que sean de los coleguis de ZP, de que la COPE y la Iglesia estén enfadadas, de que haya políticos en el gobierno declaradamente ateos, maricas, etc... ¿que son cosas que no me afectan realmente? ¿Que deberían importarme la economía o la política internacional? Pues no, mientras no haya grandes sustos en esas dos áreas, me la bufan. Todos esos asuntos sociales me hacen sentir (mi "sentir", importante, verdadero objetivo político) que vivo en un sitio un poco mejor.

Yo vivo en un mundo de potencialidades, de gente que tiene opciones o no, que se relaciona, que cree o piensa o fuma o caga, más que en un mundo de recursos, tanques que no he visto y mandangas varias. Veo el mundo a través de los medios y de la gente que me rodea. La gente es el mundo, y el resto es, generalmente, fondo.

Cada vez me siento más bandarra, por tanto. Por muchos sapos que pudiera echar contra el gobierno por mero placer de echar sapos, que me encanta, es que hacen que no me apetezca. Tengo la sensación de que el otro bando me expulsa, dejándome entre dos fuegos, con escasa compañía, tan sólo pudiendo encontrar cobijo en la trinchera enemiga. El calor está ahí, y resulta difícil no sentirse cercano a él.

Creo que nuestras democracias occidentales son hoy el simple arte de extraer el beneficio público de los vicios privados. No considero a ZP un superhéroe. No creo que el Partido Socialista sea esencialmente muy distinto del Popular, y en consecuencia despersonalizo el éxito. A día de hoy, no sé si mis gobernantes son grandes estadistas. Me hago ligeras, pero sólo ligeras, ideas. No me planteo tampoco en demasía si lo son, porque ni sé ni sabré qué pasa en los despachos, como no sé qué porcentaje de "hacer lo correcto" y qué porcentaje de "mi nabo ha de regir" hay en cada acción, en cada intervención. No me sirve de nada plantearme eso. Sé a quienes no quiero ahí y sé que los "asuntos sociales" de los que se están ocupando me ponen una sonrisa en la boca.

Y las manifestaciones de kikos y opusinos preocupados porque los matrimonios gays sodomizen a sus hijos y les quemen los libros de familia me hacen sonreir de placer, y pensar: JODEOS. Me encanta pensar "jodeos", y ponerme en el bando contrario a pensar "estamos ganando".

Lo que me importa es que, hoy por hoy, me gusta lo que está pasando.

Ya repasaré el texto a ver si me he explicado bien. Ahora me tengo que duchar para ir al curro.

[...]

Hoy apenas he abierto los periódicos. Los he abierto, ojeado en dos minutos y vuelto a cerrar. Pero me he dado un baño bloguil en su lugar. Desde las 6:45 hasta ahora mismo, las 8:05, llevo leyendo, atenta y metódicamente, los 70 blogs cocteleros que tengo en carpetas de favoritos de mi Firefox, así como los otros tantos que tengo de otros lares. Viene bien, de vez en cuando.