Sabios de barra encharcada
hechos de madera de colleja
se creen que buscan pareja.
No hay ningún genio en el camino,
ni hay bifurcaciones,
ni bosques ni oscuros peligros.
Creí ver una vieja carretera en sus ojeras,
pero era la marca de la tercera vía.

[...]

Miento. Y es que no sé vivir sin lamentos.
El día que explote y te reviente me despeño,
me pego fuego enganchado de tus pelos.

[...]

Me golía el aguacero a mejorana,
y cuando el granizo comenzó, tó quieto,
a desafinarme el silencio,
me dieron ganas de arrancarle el alma a alguien.

[...]

Venga, Rubén, suéltala – le dije.
Y una mierda. Me queda un gatillazo. Éste va a morir, y como él no va a decir nada, y yo tampoco, se acabó.
Y una mierda. Te queda un suspiro. Voy a ver cómo lo aprietas y te voy a hacer un agujero en la cabeza, tío. Ya sabe que has ganado, no me jodas y suéltala, pedazo de mierda.
Y una puta mierda. Vete... ¡¡que te vayas, coño!!
Que no puedo, joder, tío, que no puedo. Bájala, por favor. Pospónlo, solamente.
¿Que qué?
Que lo dejes. Que ya lo buscarás y lo encontrarás otra vez. Pero sin mí delante, cabrón.
Vete a tomar por culo. Me va a empezar a dar igual que dispares después.

Y tuvo la sensación de que las lágrimas volvían a esconderse en sus ojos. Le miró de nuevo. Le debía la vida, al fin y al cabo. La vida. Pensó rápido. Decidió pensando en el resto de su vida. ¿Qué le permitiría dormir en paz? Disparó, en consecuencia, hasta vaciar el cargador.

[...]

Este sitio es muy pequeño.
Aquí no tengo espacio para mirarte a la cara.
Sales una y otra vez y vuelves
a largarte por la misma puta puerta.
Un día te reviento la cabeza
a ver si te estás quieta ya.

Giro.
Y con un retruécano absurdo me despido.
Demasiado para nada.

Flipo.
Cuando ya caigo en que te he echado y tú te has ido.
Pero serás tontalpijo!

Tiembla,
que a mí me queda más cuerda.
Piensa,
y piensa en mí si te acuerdas.
Mierda,
te vas sin dejar caer el beso
que me debes desde siempre.
Cerda.

[...]

Siento que me arrugo.
Que me crece la nuez.
Que cada vez soy más pequeño.
Cada vez más débil.
Me crezco cuando duermo, me encierro, me bufo, me recojo
y no entiendo
de qué cojones me quejo.

Si hay algo que alumbra me enredo,
me ovillo y me escondo.
Si no hay luz la anhelo.

[...]

Me están dando ganas de cagar. Creo que ha comenzado a emitir la Cuatro ya. Seguramente estará bien.
Me hago viejo y me gusta.