Ahora bien, desde la ciudad de Ost-in-Edhil reinaron Galadriel y Celeborn en Eregion, gobernando a los Noldor que no habían partido en los primeros días de la Segunda Edad, tras la Guerra de la Cólera. Y también en Eregion, cerca de Ost-in-Edhil, había establecido Celebrimbor el Gremio de los herreros elfos Gwaith-i-Mirdain, bajo la autoridad de la Dama. Mucho tráfico hubo entre Mirdain y Khazad-Dum en aquellos días, y hubo entre los elfos Sindar y los Naugrim una gran amistad.
Pero Sauron, bajo la apariencia de Annatar, El Señor de los Dones, consiguió establecerse entre ellos tras ser expulsado del país de Lindon; aunque Galadriel no quiso tratar con él, pues Annatar afirmaba ser un Aulendil, un Maïa servidor de Ulmo; y Galadriel nunca había oído hablar de él en Valinor.
Pero el astuto Sauron moró en Mirdain con los herreros mucho tiempo, enseñando y aprendiendo mucho de la magia y la forja del metal. A Celebrimbor mostró las artes para forjar los anillos de poder, y mediante las enseñanzas de Annatar éste llegó a ser el más grande de los artesanos elfos de todos los tiempos, superado sólo por su abuelo Fëanor. En esos días forjó Celebrimbor a Valya, Nirya y Nenya, los tres anillos de poder, y otros muchos anillos de menor grandeza forjaron tanto sus herreros como él mismo. Pero Sauron construyó Barad-Dûr en secreto, y forjó junto a la torre Oscura, en el Monte del Destino, un Anillo Único, con poder para dominar a los tres grandes hechos por Celebrimbor y a todos los demás.
De los hechos tristes de aquellos días no hablaremos aquí. Sólo importa que Celebrimbor, engañado por Sauron, se proclamó rey de Eregion y Galadriel escapó, atravesando Khazad-Dûm para establecerse en Lórien. Hasta que, al ponerse Sauron el anillo único, Celebrimbor se dio cuenta de quién era Annatar en realidad, y escondió los anillos, entregándoselos a Galadriel y Gil-Galad. La guerra que siguió, la primera Guerra de los Anillos, arrasó Eregion y toda la grandeza de los elfos de Mirdain, dando poder a Sauron sobre toda la Tierra Media salvo Eriador, donde gracias a la ayuda de Númenor se contuvo el poder del señor oscuro.
Pero no todos los Noldor y los Sindar aceptaron de buen grado al hermoso y sabio Annatar. En gran estima entre ellos estaba Elrond Medio Elfo, y también Gil Galad, Rey Supremo de los Noldor. Y al no haberlo aceptado estos tras las fronteras occidentales más allá de Eriador, la duda sobre el recién llegado cundió entre unos pocos de los elfos de Eregion.
De entre los que se opusieron en el consejo del Reino Artífice, no fueron Maërandor, Cürfin e Irkinorn los menos valientes. Ellos tres habían vivido siempre en Gwaith-i-Mirdain, pero supieron mucho por los mensajeros del alto en Lindon al recién llegado, y pidieron a Galadriel y Celebrimbor que lo expulsaran también. De la mirada de Maërandor y Cürfin, grandes entre los Noldor de la Segunda Edad, huía Annatar, temeroso de los ojos penetrantes que pudieran descubrirle, pues aún no estaba en la cima de su poder, ni había recibido la herencia de su señor.
Maërandor y Cürfin eran hermanos, y amaban la Tierra Media en la que habían nacido entre los Noldor tras la derrota del Enemigo Negro. No quisieron nunca marchar a Aman pues nada les llamaba, en su juventud, y amaban a Celebrimbor como a un padre.
Aunque Maërandor, Cürfin e Irkinorn conocían la oscuridad, y a Sauron, sólo por las canciones y los libros de sus padres, y los hechos de Beleriand eran un eco anterior a su ya larga vida, eran fuertes de mente y de ojos penetrantes; así que pronto desconfiaron de Annatar y sus regalos, pues no explicó de dónde venía. Tampoco fueron deslumbrados por los conocimientos que les ofrecía, pues ellos, aun siendo grandes orfebres, preferían el pensamiento a las obras de la manos más que cualquiera de los Noldor de la época. Y Finrod Felagund era para ellos una luz del pasado más grande y predilecta que la luz de Fëanor. Se opusieron en el Consejo de Mirdain a que Annatar fuese admitido. Pero Celebrimbor no les escuchó, pues la mayoría del Consejo estaba a favor de acoger al Señor de los Dones, y él mismo ansiaba lo que Annatar prometía.
De modo que Maërandor y Cürfin viajaron a Lindon para pedir a Gil-Galad que intentase convencer a Celebrimbor de su error, aunque su viaje fue en vano, pues Gil Galad no estaba dispuesto a estorbar la libertad de los reinos élficos, a pesar de su propia preocupación. Y grande fue el dolor de los hermanos cuando, a la vuelta, encontraron que Irkinorn estaba muerto, asesinado durante un viaje al Este. Cürfin, el más osado de los dos hermanos, se enfrentó a Annatar acusándolo de la muerte de su amigo, y por ello Celebrimbor castigo al elfo con el exilio. Ordenó esto muy poco antes de proclamarse rey de Eregion, borracho de orgullo y aconsejado por Annatar.
Maërandor, no deseando dejar a Celebrimbor sin una voz discordante en su notoria locura, pues lo amaba, permaneció en Gwaith-i-Mirdain aun viendo partir a su hermano, mientras éste se refugió primero en Lorien junto a Galadriel, y más tarde en Lindon, tenido en alta estima por Gil-Galad y Elrond. Cuando más tarde Sauron marchó a Mordor y acabó de forjar el anillo único, Maërandor fue quien sostuvo las manos de Celebrimbor mientras luchaba por sacar a Nenya de su dedo. Entonces hubo guerra en Eriador entre Sauron y los elfos, y Cürfin volvió a Eregion junto a Elrond, al frente de un gran ejército.
Cürfin llegó velozmente a su antigua casa, pero perdió a su hermano antes incluso de reencontrarse con él en la batalla de Ost-in-Edhil, hasta donde se retiraron las tropas de Celebrimbor empujadas por los orcos de Sauron. Cürfin vio a su hermano en las puertas de la Casa de los Orfebres Mirdain, luchando junto a Celebrimbor por sostener la plaza de Yavan-Methril. Pero su compañía fue expulsada por las fuerzas de Barthag el Olok Hai hasta verse obligados a huir de Ost-in-Edhil, y nunca más vió a Maërandor.
Para Maërandor era grande el odio de Sauron, y su tortura fue hecha con hierro y magia, hasta privarle de la claridad de la memoria, y hacer que recordase todo con dolor. Y fue privado de la alegría y la fuerza durante un año, torturado en cuerpo y mente, escuchando la voz de Sauron y viendo la guerra y el mundo a través de sus palabras, que son un cristal deforme y terrible. Y escuchó la caída de los elfos de Lindon y la muerte y tortura de su hermano, y observó también la tortura y la muerte de Celebrimbor y Galadriel, a quienes amaba.


3 comentarios
ACOSTUMBRADO A SER IGNORADO 14 dic 2005 | 11:56 AM
(Que bien pudiera ser llamado "mi sueño comatoso", o "mi Lamento", como se hace en el relato que me llama a colgar esto)
Compañeros perdidos...
ACOSTUMBRADO A SER IGNORADO 2 feb 2006 | 11:06 AM
...20/los-cojones-machine">nuevo, con el tiempo llega un día en que hasta un elfo sin estudios se plantea comprarse un reproductor de mp3...
lamento 2 mar 2006 | 03:55 PM
http://s3.bitefight.es/c.php?uid=38507
algo muy interesante
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