Mûrazor > Maleth > Indanaman > Mûleth > Minalcar > Methamir

Mûrazor vivió entre los años 1420 y 1883 de la Segunda Edad. Príncipe de Númenor, fue grande en la estima del rey. Destacó como capitán de navíos, y fue de los más osados navegando hacia el Oeste. Hacia el Este no hubo nadie que llegase más lejos y más rápido que él, y de los numenoreanos que asentaron en la Tierra Media estancias duraderas fue él siempre el primero.

Era alto y fuerte aún entre los dúnedain, de ojos penetrantes y un orgullo desmedido, aunque fiel de corazón y también un capitán prudente. Pasó la mayor parte de su vida en el mar y en la Tierra Media, acompañado por el hijo menor, Inabâd; mientras Maleth, el primogénito, se educaba con los señores de Andúnié, quienes más tarde serían protectores de los Fieles de Númenor.

Con el tiempo, alcanzó tal renombre en la guerra como general, que se dijo que de nadie, ni del rey, aceptaba órdenes sobre lo que él mismo hacía en la Tierra Media; nadie pretendíó dárselas tampoco. Y fueron los suyos quienes más daño hicieron a Sauron cuando hubo guerra en Eriador. Aunque también fue de los primeros en hablar contra los Valar y los Eldar de Occidente, pues le torturaba la idea de la muerte y la envidia de la inmortalidad de los Primeros Nacidos. Murazor se perdió en una batalla con las fuerzas que restaban a Sauron en el año 1883 de la Segunda Edad, en una emboscada al norte de Pelargir.

Mûrazor tuvo dos esposas: Luth, la primera, a la que desposó siendo aún muy joven, y que le dio a Maleth, de cabellos castaños y rostro luminoso como el de su madre. Luth murió durante un asalto de los moredain (que en aquellos tiempos se aventuraban muy al norte, codiciosos de todo lo que tuviese factura numenoreana), en lo que más tarde sería Pelargir. Enloquecido por el dolor y la soledad, desposó a Aral tras la muerte de Luth. Y fue esto porque el daño de su pueblo - que había renegado de los Valar y en su mayoría ya no quería hablar la lengua Quenya ni recibir a los Eldar de Eressëa – aquejaba ya a muchos, haciendo que la muerte los atormentase. Y ya comenzaban a cuidar de tener muchos hijos, pues sus vidas eran más cortas y les alcanzaba la enfermedad y la locura, que a los primeros numenoreanos no habían molestado.

Maleth se crió en Númenor en la casa de los señores de Andúnie, y también luchó contra Sauron en Eriador. Pero no fue hasta que los numenoreanos comenzaron a seguir el ejemplo de su padre y hablar cada vez más contra los Valar que visitó con asiduidad la Tierra Media. Esta tarea la continuaron su hijo Indanaman, que promovió el asentamiento de Pelargir y en él trabajó mucho; y trambién el hijo de este, Mûleth. Pero no fue hasta que Minalcar hijo de Mûleth huyó de la locura de Númenor, ya con Sauron "prisionero", y en el año 3300 de la Segunda Edad del Sol, que con su familia abandonó Andustar en la Tierra de la Estrella y se asentó en el Puerto de Pelargir. Ahí nació Methamir, alto y fuerte como el mismo Murazor; con el mismo fuego en la mirada y la fuerza de su brazo, aunque con la templanza de su madre, Annïriel.

Y Methamir fue, en tiempos de paz, el orgullo de sus padres por su sabiduría y su interés por las ciencias del pensamiento y la historia del mundo. Pues Minalcar, receloso de la beatitud de las colonias sin Sauron, deseó siempre que Methamir supiese que el mundo no fue siempre tan dulce y pacífico como él lo había encontrado al llegar. Y así, Methamir supo de los hechos de Beleriand y de Morgoth y de Sauron. Y aprendió las lenguas altas de los elfos, y supo que la sombra no puede ser destruída por la espada.

Y la muerte fue, para él más que para sus padres y los dúnedain en declive de sus tiempos, más el Don de Ilúvatar que la Sombra del Olvido. Y no la temió, aunque amase la Tierra Media como una madre.