Ayer canté dos conciertos. Uno bien, o sea, Los Heraldos Negros de Manuel Tenorio, con Ars Mvsica. Aunque no conseguimos el Gran Kyrie que Manuel Tenorio pidió al coro para MÍ, invocando MI enorme deseo de cantar y escuchar esa corta aunque brutal pieza cual si de un asalto armónico al Cielo se tratase... aunque no salió tan brutal, digo, si conseguimos energía suficiente para impresionar a la concurrencia. El sonido, estupendo. Nuestro director oficial, Emilio Cano, satisfecho. El perpetrador del cartel del concierto rondando por allí. Mis amigotes drogadizos fueron a verlo, y hasta les gustó (les estoy aficionando a la polifonía vocal ahora que se hacen adultos post-heavy-punky-maquinorros). Nuestros compañeros de la Coral Universitaria por allí danzando, también. El primer concierto de Ars Mvsica con ese programa, el primero de música contemporánea. Y espero que, al menos, no sea también el último. Porque es acojonante, y se merece más. Ya colgaré aquí alguna grabación.

Además, descubrí que un compañero de Ars ha descubierto, no ha mucho, éste mi humilde Bloj, buscando en Google "Los Heraldos Negros". Saludos, Ed.


Y el otro concierto lo canté mal. O sea, que me desgañité como un cerdo degollado durante casi dos horas, junto a mi mujer, Maërandor y Pepe en el concierto de Mamá Ladilla en el Garaje de la Tía María; concierto que los magos del punk progresivo currado español ofrecieron a cientos de tipejos que coreaban canciones que (he aquí lo más maravilloso de sus conciertos) están dedicadas a ELLOS. Y todas sus canciones son un insulto. La mayor parte de los presentes fueron a que les llamasen imbéciles. Id a alguno de sus conciertos, observad el percal y daros cuenta de la mitad de la concurrencia. Escuchad las letras. Volved a mirar a vuestro alrededor. Y mientras cantan

Esa cosa con páginas que había en la estantería...
no hacía juego con nada ¿qué coño sería?
Demasiado pequeño pa envolver el bocata hasta que ataque el hambre.
Demasiado duro pa limpiarte el culo sin hacerte sangre
Demasiado regusto a papel con tinta por mucha sal que le eches.
No es que rechaces leerlo, es que no se te ha ocurrido.
Estamos perdidos, ¡estamos perdidos!

Lee, burro, lee, burro,
aunque no tenga dibujos
ni resultados del fúrgol
y no sirva para hacerse pajas
.

Mientras ellos (y el público) cantan eso, reid.

Se portaron. Es una música tan trabajada en los discos que fui con miedo a una gran decepción. Pero tienen mucho oficio y ganas, y no decepcionan. Suenan duro y cantan estupendamente, compenetradísimos, a una velocidad endiablada, mezclando canciones en remixes cojonudos con una frescura casi de improvisación. Acojonante. Desde aquí, les envío cientos de ósculos y genuflexiones.