Virzain es su campeón: está resultando muy batallador. Pero él es el único que parece hoy por hoy a la altura de las circunstancias. Muchos de nuestros enemigos incluso niegan su pertenencia al clan Colmillo Negro, desde el momento en que declaramos la guerra y comenzamos a atacar. No estoy seguro de hasta qué punto han dejado por ello de ser, de hecho, miembros de ese clan, pues en ocasiones atacan a nuestros lobos más jóvenes y débiles con saña. Quizá estemos ante una batalla contra cobardes fantasmas que tengamos que ir trabajosamente localizando y obligando a arrastrarse hasta sus madrigueras.

Pero algo me hace pensar que están agazapados esperando: todos sus "campeones" nos superan ampliamente en niveles; pero no en fuerza, destreza y resistencia, ni en fiereza: todo lo contrario. Si exceptuamos a Bluefrenzy, a quien yo respetaba y conocía mucho antes de su entrada en el clan - y que aún no ha entrado en liza en ésta guerra -, ninguno de ellos ha conseguido una cifra de victorias reseñable, ni ha robado a nuestros hermanos garous (mucho menos a los Talones Rojos) cantidades de oro que puedan compararse con los millones que nosotros hemos saqueado. Como guerreros, estamos a años luz por encima de ellos.

No obstante, muchos de sus señores tienen una enorme capacidad para obtener fondos sin luchar, y no me fío de lo que puedan sacar de sus chorreosas y cursis mangas: aunque sean acomodados y fofos ricachones sin valor en el campo de batalla, el oro puede pesar mucho en una balanza. Por eso tengo que darme prisa y forjar pronto a Aglarond, para encargarme de que otros Talones Rojos puedan forjar sus mandobles. Tendré que evitar que ninguno de ellos pueda juntar el oro suficiente plantarnos cara de repente.

Mi servicio de inteligencia ha confirmado que algunos de ellos usan esclavos lobeznos que trabajan para ellos. No les delataré en el altar, ni moveré de momento un dedo por ello: un sabio nos enseñó que nuestros parásitos son nuestro orgullo.

Les aplastaremos aún así, y quizá consigamos liberar a alguno de esos jóvenes lobos expulsando a sus amos del Primer Reino.

Esta guerra será larga.