Estoy en contra de los principios, creo. Pero no es una cuestión de principios, porque siempre contemplo la posibilidad de hacer una excepción. Es más bien una cuestión de subsiguientes.
De hecho, las firmes convicciones así, en genérico, como tales, me dan risa floja. Muchas pueden ser bellísimas, pero si son demasiado firmes me producen hilaridad, como el respeto inquebrantable por la vida humana. O me enternecen, como la fidelidad a un equipo de fútbol. Incluso algunas me repatean, como la fidelidad a una bandera.
Cosas veredes.


9 comentarios
Dunkelheit 28 jun 2006 | 02:06 PM
Bravísimo. No se puede decir más claro.
sinpalabras 29 jun 2006 | 12:21 AM
Estamos de acuerdo, creo.
misscompracompulsiva 30 jun 2006 | 12:59 PM
Cierto, que los que más que proponer, sentencian, dan mucho miedo.
Javier del Mundial 2 jul 2006 | 02:59 PM
Si el imperativo categórico del respeto absoluto a la vida humana se cumpliera y creyera, la humanidad obtendría el triunfo más grande de su historia. El fútbol y las banderas pueden arder.
jp 2 jul 2006 | 03:07 PM
Pues yo creo que no hay mucha gente que no merezca morir. Fíjate :-)
Maërandor 4 jul 2006 | 07:22 AM
Tranquilos, que moriremos todos, un poco de paciencia.
Unos tienen "principios", y otros "manías", qué se le va a hacer.
Stavrogin 4 jul 2006 | 12:06 PM
Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río. La vida, la naturaleza y por lo tanto también el hombre son flujos constantes; todo cambia, nada permanece. Por eso no hay tales principios ni dogmas en quieres conocen la naturaleza humana: todo es flexible y mudable. Todo.
Las banderas pueden arder. Mero simbolismo pueril para personas incapaces de amar y comprender la naturaleza.
Por otra parte, el hombre como especie es la mayor tragedia que le ha ocurrido a este planeta. Pero somos particulitas que desaparecerán igual que desaparecieron casi todas las especies. No somos eternos: aparecimos un buen día y un buen día nos iremos. Y nadie se acordará de nosotros porque somos lo que somos: un mero e insignificante fluir en medio de un inmenso e infinito caos.
Maërandor 6 jul 2006 | 11:43 PM
Pues eso, lo que yo decía.
Hawaiian 23 ago 2006 | 01:51 PM
Yo, desde mi Gran Trono, habiendo alcanzado la Comprensión, ajeno esto a cualquier capacidad de los burdos..., ¡qué digo burdos, cutres mortales!, obvio el "pantha rei", el "todo chorrea", y anuncio la infinita verdad de "el mundo es un pañuelo", intercambiable a su vez por el inefable "por la boca muere el pez" [por la Ley de Leibniz].
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