O por lo menos las odio hoy. Tras apenas media hora sentado, mirando pasar a la gente, siento unas tremendas ganas de apagarme. Plácidamente, claro, o sea, lo que se dice apagarme bien, sin sufrir. Pulsar un botón y dormir.
Pasaba la gente sin parar. Uno, otro y otro, con diferencias casi imperceptibles, como olas; o como granos de arena, apenas diferentes por el color. Pero no es eso lo importante, pues no me molestan sus uniformes ni su uniformidad: eso sólo los hace más cómodos o monótonos - según el humor - de contemplar. Lo duro es que pasaban y pasaban, y pasaban, y volvían a pasar. Y no había ninguno que fuese el último. Tras alguien con cara de furgón de cola, sólo pasaban unos segundos hasta el siguiente mamarracho o la casquivana de turno doblando la esquina. Y así, siempre, siempre. Todo el rato, sin visos de acabar. He mirado un par de veces sobre los edificios del fondo, anhelando percibir un leve fulgor de fosforescencia radiactiva bañando el cielo; una aurora mortal a la que siguiese un tsunami amarillo volatilizando los edificios, avanzando hacia mí para abrazarme, librándome de ese populoso e infernal bucle.
Ha sido una media hora de espera horrible, y si no me he levantado ha sido por no adelantar el momento de convertirme en zurullo a la deriva, movido por las olas. Yo sabía que ni siquiera cuando yo desapareciese iban a dejar de romper contra bares y portales. Pero al final me he unido, y he fluído con la cabeza gacha y cara de jilipollas; agarrando a mi perrita, en mis brazos, como si fuera un flotador.


8 comentarios
sinpalabras 11 jul 2006 | 12:00 AM
Buenísssssssimo.
borderline 12 jul 2006 | 09:24 PM
Me encanta tu amor por la gente.Muackssss
NHCSC 19 jul 2006 | 04:49 PM
Joder, tronco, a ver cuándo te enteras de que es "gilipollas", y no "jilipollas".
Menudo garrulo.
Salvadísimos estamos del tsunami lingüístico contigo.
Stavrogin 21 jul 2006 | 05:14 PM
Insignificancia. He ahí la palabra que mejor define cada una de nuestras vidas, he ahí la palabra a la que se podría reducir el paso de cada uno de nosotros por el mundo.
La gente apesta. Nada en ellos me resulta atractivo. Mantener una conversación deliciosa, sentir ilusión, amar a la que persona que duerme contigo o que te llama todas las putas noches para saber cómo te sientes, oír el despertador cada mañana y levantarte con una sonrisa... He ahí toda una serie de bonitas ilusiones victorianas para gente conformista, mediocre, banal e insignificante.
Insignificantes, prescindibles y, lo peor de todo, vanidosos. Auténtica miseria de la naturaleza. Verdadera podredumbre. Pacotilla.
Javier de Sajpnoa 30 jul 2006 | 01:24 AM
Yo, que soy banal y mediocre, soy feliz con esas cosas. Allá los genios con sus atormentadas y profundas existencias, yo abrazo la "aurea mediocritas" de Horacio, cerdo de la piara de Epicuro.
Javier de Sajonia 3 ago 2006 | 02:55 PM
Visitad mi bloj, hay nuevas sorpresas y aventuras.
Javier de Sajonia 6 ago 2006 | 05:33 PM
Odio que no escribas.
Javier 8 ago 2006 | 03:53 PM
No os perdáis el estreno de Jimmy Tone. En mi bloj podéis encontrar más sobre su vida y la película.
Escribe un comentario