... y así como de noche. No tengo ganas de escribir, porque el día ha sido duro y han pasado un montón de cosas interesantes y divertidas en mi trabajo. Un trabajo escasamente interesante de relatar.

La verdad es que no me importaría, en absoluto, que éste bloj, antaño gloria de la regurgitación periodística mañanera, la paja mental y seguido con fidelidad por mucho menos que miles de millones de visitantes, cuatro colegas, se convirtiese durante meses (hasta que el insomnio y el impulso juntaletras me atacase de nuevo) en un diario, una especie de mensaje en una especie de lista de correo blogada que sólo leen cuatro firmas amigas a las que conozco y otros a los que conozco y veo pero a los que no les cuento que ahora tengo sueño.

Cual si andase puesto de Mitsubishi, mi mal humor se mezcla con melancolía y me voy a acostar antes de escribiros más. Que sé que luego lo leéis y no quiero que os canséis de leer esto cuando escribo algo. Hay que dosificar la paciencia de quienes te leen porque quieren, y no porque deben.